Nuestra historia
Todo comenzó con una pasión compartida.
Enrique, un chef que encuentra felicidad en cada plato. Silvana, una soñadora que ve belleza en cada detalle.
Juntos, organizaban fiestas para amigos, familiares… y, por supuesto, para nuestras hermosas princesas. Cada festejo era una oportunidad para compartir alegría, amor y creatividad.
Hasta que un día sentimos que había llegado el momento de dar un paso más. De transformar esa pasión en un sueño profesional.
Una locura, sí… pero una locura llena de amor, esfuerzo y esperanza.
No fue fácil. Hubo noches largas, dudas y cansancio.
Pero también hubo algo más fuerte: el apoyo incondicional de nuestra familia, la ayuda de amigos y una enorme ilusión que nos impulsó a seguir.
Y así, poco a poco, el sueño tomó forma.
Desde entonces, trabajamos cada día con el mismo compromiso: hacer que cada evento sea especial, único y recordado por siempre.
El amor y la dedicación que pusimos desde el primer día se reflejan hoy en cada detalle, en cada sonrisa y en cada momento compartido.
Hoy, ese sueño vive en cada rincón del salón, en cada luz encendida, en cada mesa decorada, en cada sonrisa que ilumina una celebración.
Nuestro salón nació con una misión muy clara: que cada evento sea tan único y especial como las personas que lo celebran.
Hace diez años que hacemos lo que amamos: crear momentos que quedan para siempre, y hoy seguimos trabajando con la misma pasión que el primer día, para que cada fiesta sea un sueño hecho realidad.
Porque si hay algo que aprendimos en este camino…
¡es que los sueños, cuando se hacen con amor, siempre se cumplen!
Gracias, de corazón, por tantos años de confianza, cariño y diversión.